jueves, 25 de octubre de 2007

LAS ENSEÑANZAS DE MI PADRE

COMO EL PAPEL ARRUGADO

Cuando era niño, mi carácter impulsivo me hacía reventar de cólera a la menor provocación. La mayoría de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.
Un día, mi maestro me vio dando excusas después de una explosión de ira, me llevó al salón, me entregó una hoja de papel lisa y me dijo: ¡Estrújalo, apriétalo, arrúgalo!. Asombrado, obedecí e hice con él una bolita.
Ahora, volvió a decirme, déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pude dejarlo como estaba. Por más que traté y lo estirè, el papel quedó lleno de pliegues y de arrugas.
Luego de tal acto, me dijo algo que nunca he olvidado: "El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ellos será tan difícil de borrar como estas arrugas y estos pliegues".
Así, aprendí a ser más comprensivo y paciente. Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.
La impresión que dejamos en los demás es difícil de borrar. Más aún cuando lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras. Luego, cuando queremos enmendar el error, ya es demasiado tarde.
Alguien dijo una vez:
"Habla cuando tus palabras sean tan suaves como el silencio"

LA CARRETA
Caminaba con mi padre cuando de pronto se detuvo en una curva, después de un pequeño silencio me preguntó: ¿Escuchas alguna cosa más?
Agudicé mis oídos y algunos segundos después le repondí:
Estoy escuchando el ruido de una carreta. Eso es, dijo mi padre, y es una carreta vacía. ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la vemos?, le pregunté.
Entonces me respondió: Es muy fácil saber por el ruido que hace, cuando una carreta está vacía, mayor es el ruido que produce.
Me convertí en adulto y hasta hoy cuando veo una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo oportuna o violenta, presumiendo de lo que tiene, y considerando de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:
"Cuanto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace"
La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Y nadie está más vacío que aquél que está lleno de sí mismo.

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